lunes, 20 de mayo de 2013

Lost Horizon (Horizontes perdidos) (1937) - (Director: Frank Capra)


Título original: Lost Horizon
Año: 1937
Duración: 132 min.
País: Estados Unidos.
Director: Frank Capra.
Guión: Robert Riskin (Novela: James Hilton)
Música: Dimitri Tiomkin.
Fotografía: Joseph Walker.
Reparto: Ronald Colman, Jane Wyatt, John Howard, Edward Everett Horton, H.B. Warner, Thomas Mitchell, Isabel Jewell, Sam Jaffe.
Sinopsis:
La acción nos sitúa en una China en plena guerra, durante los años 30. El cónsul británico Robert Conway (Ronald Colman) se ve obligado a evacuar a tres occidentales que corren peligro durante una insurrección. Logran coger un avión, pero son desviados de su rumbo hacia un lugar perdido entre las montañas del Tíbet. Los motivos del secuestro del avión residen en que Conway es el elegido para sustituir al Gran Lama. El lugar donde les llevan es un auténtico paraíso, llamado Shangri-La. Una vez allí, se dan cuenta de que las costumbres y la filosofía de la vida no tiénen nada que ver con lo que conocen hasta ahora.
 


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“Horizontes perdidos “, es una de esas películas que quedan en la memoria de todos los cinéfilos. Una de las cintas más fascinantes y ensoñadoras de la Edad de Oro del cine. Basada en una novela James Hilton ofreció a Capra un vehículo excelente para poder expresar su idealismo. Fue una película muy cara para la época (cuenta con el decorado más grande que se haya construido en Hollywood hasta la fecha) y pese a que finalmente obtuvo una gran popularidad, no consiguió recuperar su inversión inmediatamente. Sin embargo, supuso el lanzamiento de la Columbia como gran productora.

Dentro de todos los géneros que experimentó Capra, esta es su obra más próxima al cine de aventuras, pese a que sólo lo sea en parte. Este cuento, y es que no hay mejor forma de definirlo, nos sumerge en un fantástico e imposible mundo donde toda persona busca su propia redención.
Su trama, del todo simple, sólo sirve como excusa para adentrarnos a aquel maravilloso mundo que el realizador nos quiere mostrar, donde el mal, la codicia o la avaricia son meramente conceptos abstractos que nunca se llegan a emplear. Capra emplea a un grupo desafortunado de personas que acaban perdidos por un accidente de avión en el Himalaya donde encontrarán refugio en Sangri-la, un paraíso perdido donde todo está inmensamente próximo a la perfección, donde solo existe la paz, el amor, la buena convivencia y las ganas de aprender.

Si nos fijamos en la época en que se realizó “Horizontes Perdidos”, nos damos cuenta que coincide con el auge del movimiento nazi, así como el fascismo italiano, cuando la 2ª Guerra Mundial estaba cada vez más próxima. A partir de esos fatídicos años, Capra intenta sumergirnos en una inmensa utopía, dándonos a todos una lección de la importancia de la convivencia y del respeto, mostrando una increíble alegoría a la paz y a la vida sencilla. Toda esta idealizada y fantástica fantasía es vista a partir des del punto de vista del personaje de Ronald Colman, y es que sería un delito hablar de “Horizontes Perdidos” sin mencionarle, pues él es el eje central que mueve la historia y como comprende esa aura de paz, donde al final todas sus ansias de volver a la civilización desaparecen. También habría que destacar la muy buena actuación de Howard, que encarna al hermano de Colman, que no comparte su opinión.

Acusado de ingenuo, y defensor de la filosofía del "american way of life", hay que reconocer que Capra también llevó hasta sus últimas consecuencias la descripción de una filosofía del mundo ideal (al año siguiente continuó en la misma línea con la maravillosa “Vive como quieras”). Un mundo que implicaba una fuerte intencionalidad crítica de la sociedad de su tiempo, y que cargaba contra el capitalismo depredador y el totalitarismo. No se puede negar que estamos ante un fantástico y más que admirable film de corte fantástico y aventurero que nos habla de la humanidad, con una inmensa alegoría a la vida sencilla y tranquila, donde el mal, la avaricia o la codicia son pura imaginación. Todos estos puntos hacen que estemos ante un film muy reflexivo, donde nos da qué pensar de cuáles son los valores en los que debería regirse una sociedad para su próspero y buen funcionamiento.

En fin, una estupenda obra clásica, para no dejar de admirarse ante tanta contundencia estética y argumental.

Tráiler:

Calificación: 5 de 6.

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