miércoles, 31 de julio de 2013

Kelly's Heroes (Los violentos de Kelly) - (1970) - (Director: Brian G. Hutton) - (El cine olvidado)


Los violentos de Kelly
Título original: Kelly's Heroes
Año: 1970
Duración: 138 min.
País: Estados Unidos.
Director: Brian G. Hutton.
Guión: Troy Kennedy Martin.
Música: Lalo Schifrin.
Fotografía: Gabriel Figueroa.

Reparto:
Clint Eastwood, Donald Sutherland, Telly Savalas, Don Rickles, Carroll O'Connor, Stuart Margolin, Harry Dean Stanton, Gavin MacLeod.
Género:  Bélico.

Sinopsis:
Estamos en los últimos estertores de la II Guerra Mundial, y los aliados avanzando por Francia. En este contexto, muchos soldados, lejos de heroísmos, lo que buscan es sobrevivir. Sin embargo, casualmente descubrirán que en un pequeño pueblo francés, todavía ocupado por los alemanes, se encuentra una fortuna en lingotes de oro. La codicia provocará entre los soldados un empujón en la línea del frente que el alto mando no tenía previsto.
Parodia bélica, llena de acción y situaciones divertidas, dirigida por el brioso Brian G. Hutton, quien ya trabajó con Eastwood en la también aventurera y bélica El desafío de las águilas. Entre el reparto, que incluye varias caras conocidas, destaca un tronchante Donald Sutherland como hippy inolvidable.

COMENTARIOS:
Entretenidísima y disparatada historia sobre un grupo de soldados norteamericanos, protagonistas en su día del desembarco de Normandía, y que, por su cuenta y riesgo, deciden aprovechar unos días de permiso para trasladarse con toda la artillería a atracar un banco al otro lado de las líneas alemanas. Debido a las sucesivas necesidades que van surgiendo en la misión, y al boca a boca también, una operación que iba a ser a pequeña escala acaba integrando a todo el mundo que va buscando su parte del pastel.


Aprovechando el clima de los años 70 (La guerra de Vietnam, la situación política y social de la guerra fría) Hollywood se dio cuenta de que era hora de realizar algo diferente en el cine bélico sobre la 2º GM, género cinematográfico explotado hasta la saciedad con un claro contenido propagandístico a veces (años 40 y 50) como de simple entretenimiento en otras pero todas estas con un claro esquema: el contenido dramático de tal momento histórico debido al horror cometido en tal barbarie como por las escenas bélicas o de combates, en resumen cine bélico: Dramatismo + combates + victorias de los americanos.

Pues es entonces cuando llega “Los violentos de Kelly” y se carga todo esto: Lo primero introduce la comedia en un tema tan difícil como la 2º GM pero siguiendo los pasos de la divertida "¿Qué Hiciste en la guerra papi?", nos demuestran un claro contenido cómico demostrado en los soldados aliados (aquí no son heroicos soldados sino soldados que hartos de la guerra solo quieren acabar con esto y largarse o viendo que no pueden largarse, a comer, beber y relacionarse con mujeres) se mueven por un objetivo nada patriótico (la búsqueda de un tesoro tras las líneas enemigas les obliga a luchar porque si no hubiera tesoro no salen ni del campamento) la sátira al alto mando militar (los cuales se creen que están haciendo una misión heroica en líneas enemigas como valientes soldados cuando éstos van a lo que van) y sobre todo nos presenta a unos soldados tanto aliados como nazis de forma tan humana posible que no lo he visto en otra película (los soldados americanos solo quieren conquistar las líneas por el tesoro hasta el punto de hacer un trato con un nazi para conseguirlo), vamos una comedia, que aunque dentro del doloroso tema de la 2º GM, provoca la risa en el espectador, algo que pocas películas bélicas lógicamente por su temática consiguen.


Es una mezcla alucinante, (claro será por la fecha en que la hicieron, 1970), de crítica, humor y porque no decirlo acción. A ello le añadimos actuaciones memorables y una ambientación-recreación de la época que para los fanáticos de la II Guerra Mundial es de lo mejor que se ha filmado. Pero es que ver esos tanques Shermans, los Tigres (que en realidad son T-34 rusos "tuneados" con gran detalle para parecer tanques alemanes Tigre) es una gozada para los amantes del género.
En cuanto a sus personajes... un surtido zoológico de gamberros y cara duras, destacando las interpretaciones de Kelly (Clint Eastwood), gran Joe (Telly Savalas) y el tremendo y enloquecido tripulante de tanque Sherman Oddball (Donald Sutherland),  un optimista nihilista con aspecto de hippy, conductor de un tanque Sherman, que tiene que lidiar con el pesimista cenizo Moriarty (Gavin MacLeod, el capitán de “Vacaciones en el Mar”), mecánico del tanque, con el que mantiene unos diálogos descomunales, llenos de un ingenio brutal.
Los diálogos son excelentes y hasta la banda sonora, compuesta por Lalo Schifrin, gran compositor de bandas sonoras es algo para recordar. El mismo Tarantino ha usado uno de los temas de la banda sonora, precisamente llamado "Tiger Tank", para insertarlo en su película "Malditos Bastardos".
El final, con ese toque de spaguetti western, de "El bueno, el feo y el malo".... genial.

Tráiler:

Calificación: 3 de 6.

domingo, 28 de julio de 2013

The Naked Kiss (Una luz en el hampa) - (1964) - (Director: Samuel Fuller) - (El cine olvidado)



Una luz en el hampa
Título original: The Naked Kiss
Año: 1964
Duración: 90 min.
País: Estados Unidos.
Director: Samuel Fuller.
Guión: Samuel Fuller.
Música: Paul Dunlap.
Fotografía: Stanley Cortez.
Reparto:
Constance Towers, Anthony Eisley, Michael Dante, Virginia Grey, Patsy Kelly
Género: Thriler.

Sinopsis:
Kelly es una prostituta que llega a la ciudad de Grantville huyendo de su pasado. Tras un primer encuentro con Griff, el capitán de la policía de la ciudad, consigue rehacer su vida trabajando como enfermera en un hospital para niños inválidos. Además, se enamora del hombre más bueno y rico de la ciudad; pero las cosas no son exactamente lo que parecen.


COMENTARIOS:
“La escandalosa historia de una mujer de la noche”, rezaba la carátula española de esta película, ilustrada con el típico cartel obra de Jano tan propio de los años 60 y 70, en el que, en una reinterpretación muy libre del cartel original, la boca ligeramente entreabierta de Constance Towers se ha convertido en un jadeante boquete que nos hace sospechar que el maromo que la está besando no tiene las manos precisamente en los bolsillos.

Películas como ésta son algo así como un directo al hígado. Sin tanteos previos ni movimientos de pies a lo Cassius Clay. Desde la campana de salida. Absolutamente impactante la secuencia inicial donde Kelly, que luego se desvelará como prostituta, se desmelena textualmente zurrando la badana a su representante, su chulo para entendernos. Casi no nos hemos sentado en el sillón y Fuller parece decirnos, “Abróchense los cinturones que despegamos y se esperan turbulencias”. Olvídense de sueños americanos y estatuas de la libertad. Esto va en serio.

Promesas cumplidas. La vida es dura y del barro no se sale tan fácil. No basta con mirarte en un espejo, escupirte a la cara y repetir compulsivamente, “conmigo no van a poder”. No. Fuller lo tiene claro y nos lo restriega por los morros. Las hipocresías sociales no van a permitir tu redención. Aquí no hay arrepentimiento que valga. Vuelve al tajo que es lo tuyo. El orden establecido te redirecciona más allá del río, fuera de su jurisdicción, eso sí, después de haber alterado conjuntamente el mismo orden que se vanagloria de preservar. Hipocresías a go-go. La amiga por la que te partes la cara y se la partes a la madame, jugándote el pellejo, te vende por un plato de lentejas sin ni siquiera chorizo. En el paraíso USA de los 60.

Fuller se desmelena a gusto en una película formalmente arrojada y directa, que da la impresión de haber sido rodada en plena subida de fiebre, con situaciones extremas, al borde del delirio y la cursilería, y abruptas transiciones entre sus escenas, y que no trata en ningún momento de ocultar su vocación folletinesca y desaforada. Y lo que en otros casos podría haber sido un lastre, es aquí una virtud, porque el folletín puro y duro resulta ser el vehículo ideal del discurso maniqueo de Fuller, que logra de este modo resaltar la altura moral de Kelly entre la bajeza que en nombre de la decencia pública la orilla y la desprecia.

De la película se podrían decir muchísimas cosas. Les animo a descubrirlas por ustedes mismos. Pero les apuntaré algo más. Un film donde un gesto, una canción, un niño y un instante de desesperación y violencia dejan en desuso las palabras, es un film inteligente, de un director inteligente y que nos hace inteligentes. Nunca la inteligencia lo tuvo tan fácil. Apriétense los machos que Samuel Fuller no para en prendas.

Tráiler:



Calificación: 4 de 6.

viernes, 26 de julio de 2013

The Glass House (La casa de cristal) - (1972) - (Director: Tom Gries) - (El cine olvidado)




La casa de cristal (1972)

Título original: The Glass House

Año: 1972

Duración: 86 min.

País: Estados Unidos

Director: Tom Gries.

Guión: Tracy Keenan Wynn (Novela: Truman Capote)

Música: Billy Goldenberg.

Fotografía: Jules Brenner.

Reparto: Alan Alda, Vic Morrow, Clu Gulager, Billy Dee Williams, Kristoffer Tabori, Dean Jagger, Luke Askew, Scott Hylands, Edward Bell, Tony Mancini, G. Wood, Roy Jenson, Alan Vint.

Género: Drama carcelario.

Sinopsis:

Jonathan Paige, un profesor universitario condenado por homicidio involuntario, es enviado a una cárcel de máxima seguridad. Temeroso e inseguro, desde el primer día se verá expuesto a situaciones peligrosas provocadas por la facción más violenta de los presos. Adaptación de una novela de Truman Capote para la televisión que compitió y ganó en el Festival de San Sebastián de 1972. También ganó un Emmy al mejor director y estuvo nominada a un Globo de Oro.

 COMENTARIOS:
Galardonada con una Concha de Plata en el Festival de San Sebastián, a pesar de tratarse de una producción televisiva, "La casa de cristal" es hoy en día un título olvidado del que apenas ha trascendido la aportación de Truman Capote para la confección de un guión que se basa en una historia propia. Se sabe que el declive profesional y vital del escritor sureño se inicia varios años antes de la puesta en marcha de este producto televisivo distribuido por la CBS, al concluir la elaboración de la novela A sangre fría (1966).

En "The Glass House", Capote se ciñe a la descripción de un ambiente carcelario presidido por los tópicos que recorren esta suerte de subgénero —la idea del preso con un expediente intachable hasta entonces, que se le obliga a cumplir una larga condena; el retrato de las mafias que operan en el interior de las prisiones con la condescendencia de los guardianes y de sus superiores; la auto-marginación impuesta por alguien que se siente ajeno a ese microcosmos, etc.—, dejándose impregnar de un cierto feísmo en su concepción escénica, muy acorde con los grados de verismo que perseguían otras producciones de temática similar, como Hombre libre (1979), ópera prima de Michael Mann, Celda sin número (1982) de James B. Harris, o Brubaker (1980), de Stuart Rosenberg, quien había dado cuenta de la confección de La leyenda del indomable (1967), título referencial al hablar de  esta relación de producciones que alcanzaron categoría de subgénero.

"La casa de cristal" se revela como un saludable ejercicio historiográfico, una plausible revisión de los rincones más sórdidos por los que transitaría el cine norteamericano de los setenta y que, en buena lid, ha acabado imponiéndose en el imaginario colectivo, lejos del glamour y de la sofisticación que habían presidido las décadas precedentes. Alan Alda contribuye a dar empaque a una producción en la que asomarían rostros asimismo populares de la televisión (el finado Vic Morrow, Clu Gulager, Billy Dee Williams), del cine (Dean Jagger, en el papel de un implacable alguacil) y que ofrecía la alternativa a Kristoffer Tabori, hijo de Don Siegel. Éste último filmaría siete años más tarde Fuga de Alcatraz (1979), el broche de oro a una larga lista de títulos surgidos durante los setenta, que fijaron su mirada en lo que acontecía dentro de los centros penitenciarios del país, concebidos con la intención de contrarrestar las versiones oficialistas auspiciadas desde los estamentos gubernamentales.

Me causó una grata impresión este trabajo de Tom Gries sobre el mundo carcelario. Los personajes resultan creíbles y la trama interesante, ganando en intensidad a medida que avanza la historia. En ella podemos encontrar los típicos personajes de este submundo, desde el jefecillo del clan, pasando por el funcionario que pretende cambiar el sistema, hasta el alcaide corrompido hasta las entrañas al que todo le parece lógico y normal.
Entre los detalles curiosos añadir que Vic Morrow que da vida al jefe del clan de presos murió accidentalmente en 1982 cuando rodaba "En los limites de la realidad " a las ordenes de Spielberg. También tuvo un destino trágico el director Tom Gries que falleció mientras filmaba su película "Yo, el mejor".
El argumento transcurre en una cárcel de EE.UU., allí llegan el mismo día un funcionario de prisiones y un doctor en filosofía, el primero como guardián y el segundo como preso a cumplir condena durante un año por homicidio involuntario. El funcionario de prisiones está interpretado por Clu Gulager, el gran actor secundario, recordado siempre porque fue uno de los buenos de aquella serie antigua de tv: "El virginiano"; y el profesor de filosofía, interpretado por Alan Alda, en un papel también muy serio y digno. Ambos son dos hombres de principios, honestos, de conciencia, que no venden su conciencia a cambio de obtener seguridad, protección o amigos de dudosa calaña. También llega con ellos un preso joven al que intentará sodomizar el cabecilla o matón jefe de la corrupción en el lugar, interpretado por el también excelente actor secundario Vic Morrow.


Cineasta que vio truncado su recorrido profesional a causa de un cáncer que acabaría con su vida a los cincuenta y cinco años de edad, Tom Gries despertaría ciertas simpatías entre la crítica europea de la época. Esta corriente favorable se debía a propuestas que iban en contra de los posicionamientos oficiales u oficialistas del stablishment norteamericano, poniendo en tela de jucio, entre otros temas, las políticas de reinserción en el seno del sistema penitenciario que, a los ojos de las Administaciones de turno, se evaluaban como acertadas. La casa de cristal (1972) se inscribe en esta corriente de liberalismo que recorrió la cinematografía estadounidense durante la década de los sesenta y en los albores de los setenta, y que fueron vaciándose de contenido a medida que iban pasando los años.

En paralelo, la televisión norteamericana crearía sus propias series destinadas a alinearse con un espíritu contestario que había aflorado con fuerza en los sectores más progresistas del cine del continente americano en sus puntos neurálgicos: Nueva York y Los Ángeles. De las filas de M*A*S*H, longeva serie de culto emitida por la CBS por aquellas fechas, saldría Alan Alda, principal baluarte interpretativo de La casa de cristal. Su composición del preso Jonathan Paige sería el contrapunto dramático al del personaje, hilarante y sarcástico a partes iguales, de Benjamin Pierce, que le granjearía una enorme popularidad en los años venideros.

En definitiva estamos ante un buen filme sobre presos en una prisión, con actores secundarios de mucho oficio demostrando que en su oficio cinematográfico sólo fueron secundarios por las circunstancias ya que tenían dotes tan excelentes o más que muchos primarios o starrings de lujo.

Película V.O.:



Calificación: 3 de 6.

martes, 23 de julio de 2013

Warlock (El hombre de las pistolas de oro) - (1959) - (Director: Edward Dmytryk)


El hombre de las pistolas de oro
Título original: Warlock
Año: 1959
Duración: 121 min.
País: Estados Unidos.
Director: Edward Dmytryk.
Guión: Robert Alan Aurthur (Novela: Oakley Hall)
Música: Leigh Harline.
Fotografía: Joseph MacDonald.
Reparto:
Richard Widmark, Henry Fonda, Anthony Quinn, Dorothy Malone, Dolores Michaels, Wallace Ford, Tom Drake, Richard Arlen, DeForest Kelley, Regis Toomey, Vaughn Taylor.
Género: Western.

Sinopsis:
Warlock es una pequeña y polvorienta ciudad que se dedica a la cría de ganado y que está dominada por una banda de rufianes y malvados. Después de numerosos asesinatos, los ciudadanos eligen a Clay Blaisdell, como sheriff de la ciudad. Clay es un pistolero profesional que siempre viaja con un matón llamado Tom Morgan. Además, Johnny Gannon que fué hasta hace poco tiempo miembro de la malvada banda, ha sido nombrado sheriff adjunto, un puesto paralelo al de Clay. Jessie Marlow conocida como el "Angel de Warlock" se enamorará de Clay que pronto comenzará a hacer limpieza en la ciudad enfrentándose al líder de la banda de pistoleros Abe McQuown. Éste se verá obligado a rendirse ante las armas de Clay. Pero la banda no se dejará amedrentar tan rápidamente y tramarán un plan secreto para acabar con Clay para siempre y seguir cabalgando y actuando a sus anchas...
Un excelente western de maravilloso reparto (inmenso Anthony Quinn) y con secuencias memorables.

COMENTARIOS:
Edward Dmytryk usa su western indirectamente para lanzar una solapada y feroz crítica contra el Comité de Actividades Antiamericanas (este director estaba en la lista negra de la industria del cine que se creó durante la caza de brujas del maccarthismo) contándonos una historia donde también existe el abuso del poder, las amistades nocivas, las traiciones, la cobardía y las injusticias, la hipocresía de la sociedad que usa a las personas y luego las desecha cuando ya no son más de utilidad.

Apoyándose en un magnífico guión de Robert Allan Arthur, el controvertido Edward Dmytryk realizó, en 1959, una de sus mejores películas: “El hombre de las pistolas de oro”, cuyo interés se ve incrementado por la gran interpretación de sus tres protagonistas: Richard Widmark, Henry Fonda y Anthony Quinn. El primero hace el papel de Johnny Gannon, un hombre que después de estar situado al margen de la ley acepta convertirse en sheriff de un pueblo: “Warlock”, llevando su conducta hasta extremos que rozan el heroísmo y el suicidio. El segundo interpreta a Clay Blaisdell, quien dedica su vida a recorrer los pueblos del oeste, contratado por los ciudadanos, para pacificarlos a punta de pistola. Y el tercero encarna a Tom Morgan, un jugador tullido inseparable de Clay Blaisdell al que adora por ser la única persona que le respeta.

Este admirable western tiene una progresión dramática llena de sentido en su desarrollo; hay un excelente retrato de personajes conflictivos; hay un buen uso de decorados y de paisajes; y la puesta en escena es sobria y concisa. Quizás se eche en falta un poco más de dinamismo en algunas escenas, pero tal vez se deba a que Dmytryk prefirió dar a la película u tono menos brioso, más sometido a las tensiones internas de los personajes que a los aspectos externos. Mientras los tres personajes centrales del film viven y se relacionan a la luz y a la sombra de una relación imposible. El film lleva también a cabo la disección de una comunidad un tanto mezquina y cobarde, cuando no hipócrita.
Cabe también destacar los papeles femeninos en la película que juegan una baza importante en el devenir de las relaciones personales con los protagonistas, destacando la siempre fascinante Dorothy Malone, sin olvidar la soberbia fotografía de Joseph MacDonald en color conjugándolo con el formato Scope para realzar la puesta en escena. Por cierto MacDonald tuvo una dilatada carrera como cameraman trabajando con los mejores directores de la historia: J. Ford, E. Kazan, N. Ray, H. Hathaway, S. Fuller, G. Douglas y R. Wise, entre otros.

La película nos habla principalmente de la ley y la justicia, y sobre cuán complejo es hacerla cumplir en forma civilizada en muchas ocasiones. El filme constantemente está planteando situaciones ambiguas donde uno como espectador no sabe qué es mejor, si la racionalidad de hacer cumplir la ley civilizada o si hacer imponer la ley de la selva donde todo se resuelva más rápidamente mediante el uso de las armas de fuego. Allí es donde está el planteamiento más interesante y atractivo de la obra.
Luego sí que también hay muchas situaciones propias del género con duelos de veloces pistoleros, tiroteos, venganzas, hombres recios y cobardes, bandidos que siembran el terror, etc.

En fin, un western con fuerte carga psicológica en el desarrollo de personajes y repleta de ambiguos dilemas morales en sus circunstancias que hacen que muchas veces no sepamos quién es realmente el que tiene la razón. Estamos ante uno de esos western que aunque no suele figurar en las recurrentes listas de los Top Ten del género, a mi juicio debería, por lo redondo en entretenimiento, enjundia (descripción de personajes y trama), tensión creciente que te mantiene pegado a la pantalla hasta su ultimo fotograma, y como no podía ser menos tratándose de un buen western por su camino, muy buenas escenas de acción salpicando la trama, que desembocan en todo “tour de forcé” emotivo (casi de tragedia griega) a cargo del trío Fonda/Quinn/Widmark, de esos que a poco que te descuides te empañan los ojos y te hacen aullar de placer.


Película completa:




Calificación: 4 de 6.

sábado, 20 de julio de 2013

A Dandy in Aspic (Sentencia para un dandy) - (1968) - (Director: Anthony Mann) - (El cine olvidado)


Sentencia para un dandy
Título original: A Dandy in Aspic
Año: 1968
Duración: 107 min.
País: Reino Unido.
Director: Anthony Mann, Laurence Harvey.
Guión: Derek Marlowe.
Música: Quincy Jones.
Fotografía: Christopher Challis.

Reparto:
Laurence Harvey, Tom Courtenay, Mia Farrow, Harry Andrews, Peter Cook, Lionel Stander, Per Oscarsson, Barbara Murray.
Género: Espionaje.

Sinopsis:
Alexander Eberlin (Harvey), un insignificante agente del Servicio de Inteligencia Británico, es, en realidad, un espía ruso llamado Krasnevin. Cuando Fraser (Harry Andrews), el jefe del Servicio de Inteligencia Británico, se entera, encarga a sus hombres la misión de acabar con él. Gatiss (Tom Courtenay), un asesino despiadado que desprecia a Eberlin pero que no conoce su secreto, se convierte en su aliado. Cuando el contacto ruso de Eberlin es asesinado por orden de Sobakevich, el jefe del Servicio de Inteligencia Ruso, Eberlin intenta escapar a Moscú pasando por Berlín Oeste. Una vez allí, descubre que no tiene a quien recurrir. Incluso duda de Caroline (Mia Farrow), una alocada londinense con quien mantiene una relación.

COMENTARIOS:
Último largometraje de Anthony Mann, en el que interviene como director y productor. Muere durante el rodaje y es sustituido por Laurence Harvey (no acreditado). Se basa en la novela "A Dandy In Aspic" (1966), de Derek Marlowe, que escribe el guión. Rodada en panavisión en Londres y Berlín, en marzo/abril de 1967, se estrena el 2-IV-1968 (EEUU).

La acción tiene lugar en Londres y Berlín, en 1967, a lo largo de unas pocas semanas. El elegante Alexander Eberlin (Laurence Harvey) trabaja como modesto agente del Servicio de Inteligencia del RU. Tras el asesinato sucesivo de 3 agentes británicos, Fraser (Harry Andrews), jefe del Servicio, le encomienda la misión de identificar y asesinar a un agente soviético infiltrado sospechoso de los crímenes, del que sólo se conoce el apellido, Krasnevin. Se cree que corresponde al agente Pavel.

La película desarrolla un relato de agentes dobles, falsas identidades y dudosas lealtades, que introduce en una trama densa y turbia de dudas y suspense. La obra muestra la dureza del trabajo del espía, su sometimiento a órdenes inapelables, la desatención de sus iniciativas y solicitudes de relevo, la soledad que le envuelve, la larga duración de sus servicios (el protagonista lleva 18 años en activo), la crueldad de sus intervenciones y la necesidad psicológica de recuperar la propia identidad. El espía es manejado como una marioneta de guiñol, al albur de los vaivenes que experimentan los intereses políticos del país al que sirve.


El film contrapone la imagen realista y veraz del agente a las fantasías imaginarias y engañosas de James Bond, sus imitaciones y parodias. Se sitúa, al respecto, junto a "El espía que surgió del frío" (1965) y otros films. La interpretación de Harvey dota al personaje de la frialdad estremecedora que le corresponde. El guión revela muy pronto la condición de doble agente de Eberlin, con el propósito de elevar el nivel de intriga y el tono dramático del relato. La narración está constuida con buen pulso, eficacia y correcta administración del crescendo y el misterio.

La música, de Quincy Jones ("El prestamista", 1964), se basa en una partitura original que incluye acertadas melodías disonantes, de tensión e intriga, a cargo de una orquesta de metal. La fotografía, de Christopher Challis ("Dos en la carretera", 1967), acentúa el pseso de los tonos oscuros (marrones, azul marino, verdes y negros), que estructuran la composición, dan solidez al dibujo y confieren fuerza y calidad plástica a la imagen. Los contrastes claros son de colores cálidos suaves (cremas, ocres), con abundancia de atmósferas brumosas e iluminaciones intensas de fondo. El efecto visual se aproxima al del cine negro americano clásico.
Digna despedida del admirado Anthony Mann, realizador de obras memorables ("westerns", cine negro, cine bélico, suspense y drama), como "El hombre del Oeste" (1958), "La colina de los diablos de acero" (1957), "La puerta del diablo" (1950), "Horizontes lejanos" (1952) y otras.

Se trata de un film de Mann poco conocido, rodado con estilo, y que merecería mayor atención de la que le han prestado los estudiosos. El director juega con los ángulos de cámara, tiene un estupendo apoyo en la banda sonora de Quincy Jones, y el reparto, sobre todo Laurence Harvey, transmite esa frialdad que se supone a los profesionales del espionaje y un sorprendente y espléndido Tom Courtenay. El novelista Derek Marlowe adapta su propia novela, que subraya con ironía cómo los espías son puros instrumentos de los intereses de sus respectivos países. El final reserva varias sorpresas de buena ley.
Tráiler:


Calificación: 3 de 6.

viernes, 19 de julio de 2013

Un Dios prohibido (2013) - (Director: Pablo Moreno)



Título original: Un Dios prohibido
Año: 2013
Duración: 133 min.
País: España.
Director: Pablo Moreno.
Guión: Juanjo Díaz Polo.
Música: Sergio Cardoso.
Fotografía: Rubén D. Ortega.
Reparto:
Elena Furiase, Jacobo Muñoz, Iñigo Etayo, Jerónimo Salas, Alex Larumbe, Luis Seguí, Gabriel González.
Género: Drama Histórico.

Sinopsis:
Verano de 1936, inicios de la Guerra Civil española. La película narra el martirio de 51 miembros de la Comunidad Claretiana de Barbastro (Huesca), deteniéndose en el aspecto humano y religioso de las personas que participaron en este hecho histórico y resaltando la dimensión universal del triunfo del amor sobre la muerte.


COMENTARIOS:

 
Lo que no interesa no existe
Bienvenidos al mundo de las mentiras y de los fariseos. Ahora ya no se prohíbe nada, faltaría mas, somos todos muy tolerantes. Ahora se niega la existencia de lo que no interesa y punto. La noticia que no gusta no existe. Bienvenidos al Ministerio de la Verdad, a los diez minutos de odio diario sobre el peluche de goma oficial, a los lugares comunes y a las frases hechas. Bienvenidos al mundo de los bienpensantes que se consideran librepensadores, de intolerantes intolerantes con los intolerantes.

Esta es una película mas que digna, con unos medios limitados pero reconociendo esas limitaciones y no haciendo el ridículo como las mayoría de las producciones de la guerra civil que tienen pretensiones de superproducción y filmaciones de cine casero. El guion es bueno, los diálogos son buenos, la música es buena, efectista, pero porque así es como tiene que ser la música en una película de este tono. Las personas sensibles lloran y se conmueven. Los hecho lo merecen.
Al revés de casi todas las demás películas de la guerra civil NO es maniquea. Los personajes son reales. Como se describe una atrocidad necesariamente existen personas malvadas pero estas no son espantajos ni caricaturas. Son personas que eligen hacer el mal.

Bueno pues esta película digna que aporta un punto de vista diferente sobre la guerra civil en un sistema de cuota de cine español donde es preciso que las salas cumplan unos mínimos, donde a veces esos mínimos se cumplen con películas que ni se proyectan, donde bodrios infumables que no interesan a nadie ocupan pantallas y salas vacías.

No busquen la critica de esta película en los grandes diarios, ni en sus suplementos de cine, ni en la tele ni en ningún lado. Esta película no existe.
Pero es bonita e interesante así que vayan a verla y en este caso no hay que decir solo "si quieren" sino "Si quieren y pueden". Si les dejan.
Que la película esté hecha al margen de los cauces habituales de la industria del cine, que tenga un tono no ideologizado y no se mueva descaradamente con reclamos comerciales, que obtenga unos buenos resultados en taquilla, son hechos que me invitan a preguntarme si no será posible una tercera vía para el cine español. Más allá de vacas sagradas que cansan -Almodóvar y compañía-, cine que se mira al ombligo o imitaciones fallidas de fórmulas del cine americano, quizá haya espacio para captar a un público que aprecia las tramas que humanizan a los personajes y huyen de tanta banalidad hueca que puebla las salas.



Pero pienso que todo aquel que esté dispuesto a mirar sin cerrilismo a la historia reciente de España, apreciará la dignidad de un film que busca la verdad de lo que ocurrió en la triste guerra fraticida, que no busca culpabilizar sino pintar y comprender los hechos y sus causas. Sirva de botón de muestra la inclusión de los interrogantes del obispo, que se pregunta "qué hemos hecho mal" y "por qué despertamos tanto odio" y que en cambio discretamente se sugiera -una vez más- la cruel tortura a la que se le sometió antes de su asesinato, con la mutilación de sus genitales.
Pero sí, es de esas películas que no duran ni dos semanas en cartel... porque no se conocen.
Esta película cuenta una de esas historias que la gente debería escuchar. Una de esas historias que nos conciernen a todos y que a ninguno dejan indiferente, porque en muchos sentidos son nuestras. Hay quien, cuando termina la narración, queda satisfecho. Hay quien queda ofendido, hay quien las considera manipulaciones, puras subversiones. Pero nadie las considera una pérdida de tiempo y, para bien o para mal, nos impactan.


Está basada en unos hechos reales, comprobables. En Barbastro hay un Museo dedicado a estos crímenes atroces. No es sangrienta.


No es una película revanchista. Exalta la capacidad de estos chavales, seminaristas entre 16 y 30 años, de perdonar a sus verdugos cuando estos les van a matar.
Es la 1ª vez que el cine muestra estos hechos, y mira que se han hecho películas sobre la Guerra Civil Española.
Y mira que se asesinaron a curas y monjas al grito de: la religión es el opio del pueblo.
Asimismo, es una de esas películas que nadie ve. Una película española, sobre la guerra civil... lo típico, ¿no? Pero no. Porque, aunque sea la historia de siempre, la que todos conocemos, el sujeto (entre otras muchas cosas) no es el mismo.

Que sí, que nadie conoce a Pablo Moreno. Que sí, que ya estamos cansados de la Guerra Civil. Que sí, que las actuaciones son normales (aunque ninguna flaquea y hay alguna que otra cara conocida y digna de respeto). Que sí, que el sonido... Que sí, que hay algún croma por ahí que chirría un poco. Pero es una historia bien escrita, Moreno lleva bien el ritmo, son unos diálogos muy interesantes, y es una oportunidad muy buena de abrir un poquito los ojos en un país que a veces ve la realidad plana, cuando no lo es.
Muestra a la vez lo peor y lo mejor del ser humano. Merece la pena hacer un homenaje a personas que lo dieron todo por amor a Dios y a los hombres.
Y es una historia que no debería caer en el olvido.
Es en definitiva, preciosa, ejemplar, espiritual, te deja el corazón encogido.

Tráiler:


Calificación: 3 de 6.

jueves, 18 de julio de 2013

Wadjda (La bicicleta verde) - (2012) - (Director: Haifaa Al-Mansour) - El otro cine



La bicicleta verde

Título original: Wadjda

Año: 2012

Duración: 100 min.

País: Arabia Saudí.

Director: Haifaa Al-Mansour.

Guión: Haifaa Al-Mansour.

Música: Max Richter.

Fotografía: Lutz Reitemeier.

Reparto:

Reem Abdullah, Waad Mohammed, Abdullrahman Algohani, Sultan Al Assaf, Ahd Kamel.

Género: Drama.

Sinopsis:

La película se basa en la vida de una sobrina de la directora. Wadjda tiene diez años y vive en una sociedad tan tradicional que ciertas cosas como ir en bicicleta le están totalmente prohibidas. A pesar de todo, es una niña divertida y emprendedora que bordea siempre el límite entre lo autorizado y lo prohibido. Wadjda desea tener una bicicleta para poder competir con su amigo Abdullah en una carrera, pero su madre no se lo permite porque las bicicletas son un peligro para la dignidad de una chica.



COMENTARIOS:

Primer largometraje oficial de Arabia Saudí, resulta sorprendente, que además de ser dirigido por una mujer sea tan crítico con la realidad del país.

Esta película, “La bicicleta verde”, ya viene avalada por los éxitos con que se la ha distinguido, hasta el momento, la película ha recibido diversos reconocimientos como el premio CinemAvvenire a mejor película, premio CICAE y premio Interfilm en la Muestra Internacional de Arte Cinematográfico de Venecia y el Premio Muhr Arab a mejor película y mejor actriz en el Festival Internacional de Cine de Dubái, (Emiratos Árabes Unidos).


La cinta muestra a través de una historia entrañable y conmovedora, la realidad que sufren las mujeres y las limitaciones impuestas sobre ellas. Sin caer en el melodrama, hace que el espectador se adentre en la cultura, tradiciones y aspectos de la religión islámica de la mano de Wadjda, una niña curiosa e inteligente, que en plena  preadolescencia, cuestiona  las prohibiciones que le impiden compartir  juegos con los niños, descubrirse la cabeza o  utilizar unas deportivas.

Después de una pelea con Abdullah, su vecino con el que no debería jugar, Wadjda quiere  comprar una bicicleta verde para  poder competir en una carrera con su amigo, pero comprarla  no será fácil en  una sociedad que ve a las bicicletas como un peligro para la dignidad femenina.


Su sueño cuenta tanto con la oposición de los hombres, como el de  las mujeres que la rodean empezando por su madre y la directora de su escuela quienes, poco a poco, comienzan a sentirse identificadas con ella.

Haifaa Al- Mansour, dice que  la situación de las mujeres ha sido difícil en un ambiente tan conservador, es por eso que decidió rodar la película La bicicleta verde no en un tono de queja o lamento, sino como un grito de esperanza y lucha.

“Vengo de un pequeño pueblo de Arabia Saudí en el que hay muchas niñas y mujeres como Wadjda, llenas de grandes sueños y con un enorme potencial. Las niñas como ella están redefiniendo y cambiando el rumbo de nuestra nación”.


Al- Mansour ha declarado en distintos medios  que el rodaje no fue sencillo, ya que aunque se contaba con el permiso oficial para rodar la película, en la práctica, las mujeres no pueden trabajar con los hombres ni transitar libremente por la calle, lo que convierte al film en un testimonio valioso, honesto, pero sobre todo, valiente. Dejando patente la grave situación en la que se encuentran las mujeres en los países árabes, privadas de todo tipo de libertades

A través de los ojos de una niña se nos muestra el día a día saudí desde el punto de vista de la mujer. Casi un mundo extraterrestre a ojos occidentales. Las mujeres siendo sombras, ocultas a los ojos de los hombres, la religión presente en cada momento. Pero la película se adentra en ese mundo femenino y nos demuestra que las personas son iguales en todos los sitios, pese a las reglas morales que tengan que soportar y lo hace sin truculencias ni efectismos, con una mirada natural.
La pequeña historia de una inteligente niña que desea una bicicleta (algo mal visto en esa sociedad) y hará todo lo posible para conseguirlo. A su alrededor se van viendo las realidades represoras del colegio, el deseo de libertad de las mujeres, la insensibilidad de los hombres, la castración que supone la moral represora...



Wadjda posee un excelente ritmo, está realizada con sencillez pero con inteligencia, la pequeña protagonista borda un estupendo papel y la película posee momentos de una gran fuerza, como son aquellos en los que muestra su amistad con un niño.
Aunque no interesará a todos los públicos, Wadjda resulta una película muy recomendable ya sea por sus cualidades cinematográficas, que las tiene, ya para conocer otro mundo. Además huye de dramatismos, presentando la realidad de forma alegre y con cierta esperanza, sin caer nunca en el aburrimiento ni en la reiteración.



Al contrario que otras cintas árabes, recuerdo por ejemplo a "Buda explotó por vergüenza", este largometraje contiene muchos elementos que nos harán salir de la sala de cine con una sonrisa. Una mirada autobiográfica de la sociedad saudí con visos de esperanza.

Tráiler:


Calificación: 5 de 6.